De un huerto desbordado nació una filosofía de vida. Lo que comenzó como un diario improvisado para aprovechar los tomates y calabacines que crecían sin control terminó convirtiéndose en Ma Petite Bouchée, un proyecto que reivindica la cocina casera, la memoria familiar y el placer de lo sencillo. Ahora, Marc y Mónica presentan Hoy cocinas tú, un libro que va más allá de las recetas: una invitación a reconectar con la calma, el cariño y los sabores que nos devuelven a casa.
—Vuestro proyecto Ma Petite Bouchée nació casi como un diario de recetas caseras. ¿Cómo fue el inicio de este proyecto?
Ma Petite Bouchée empezó con un huerto que se nos descontroló por completo. Compramos un montón de plantas porque pensábamos que no sabíamos cuidarlas y que la mitad se moriría. Pero sobrevivieron todas y empezaron a producir como locas. Regalábamos excedente a todo el mundo, pero seguía saliendo más. Para aprovecharlo empezamos a cocinar, recuperando recetas de nuestros abuelos e improvisando con lo que salía de la tierra. Lo íbamos anotando en un diario para no perder nada y un día compartimos algunas recetas en redes. Gustó muchísimo y aquello empezó a crecer sin que lo buscáramos. Así nació Ma Petite Bouchée, de un huerto caótico convertido en inspiración.
—El libro Hoy cocinas tú es una invitación a redescubrir el placer de cocinar en casa. ¿Qué queríais transmitir con este libro más allá de las recetas?
Queríamos transmitir que cocinar en casa puede ser un refugio. Más que un recetario, el libro es una invitación a parar un momento, a volver a lo sencillo, a recuperar ese gesto cotidiano que te conecta contigo y con los tuyos. No hace falta complicarse para que cocinar se convierta en un acto de cariño.
—En el prólogo, los Hermanos Torres destacan vuestro respeto por el producto y las ganas de compartir. ¿Cómo se refleja esa filosofía en las recetas del libro?
Se refleja en la forma en que tratamos cada ingrediente, con sencillez, sin disfraces, dejándolo ser. Trabajamos con producto de temporada, con técnicas caseras, y lo explicamos todo de manera cercana para que cualquiera pueda llevarlo a cabo. Compartir lo que sabemos y lo que cocinamos es parte de nuestra esencia, y eso está en cada página del libro.
—Reunís más de 90 recetas, desde platos rápidos con freidora de aire hasta preparaciones festivas. ¿Qué criterios seguisteis para seleccionar y organizar esas recetas?
Seleccionamos lo que realmente forma parte de nuestra vida. Platos rápidos que hacemos entre semana, recetas festivas que reservamos para días especiales, clásicos familiares que no queremos perder y creaciones que nacieron improvisando. La organización sigue esa lógica: acompañar distintos momentos y estados de ánimo de quien cocina.
—Ambos crecisteis rodeados de cocina: Marc en el restaurante familiar y Mónica entre conservas y huerta. ¿Qué papel juega esa memoria gastronómica en vuestra manera de cocinar hoy?
Es la base de todo. Cada vez que cocinamos aparece un recuerdo, un aroma, un gesto que viene de nuestras familias. Esas memorias son las que nos guían: la olla que burbujeaba en casa, los tarros de conserva, los guisos que olían a domingo. Cocinamos mirando hacia atrás para mantener vivas esas raíces.
—Con más de tres millones de seguidores, está claro que habéis conectado con una comunidad enorme. ¿Cómo influye esa relación digital en vuestra forma de crear y compartir recetas?
Muchísimo. Saber que las recetas llegan a tantas casas nos empuja a ser muy claros, muy honestos y muy prácticos. La comunidad nos inspira, nos da ideas, nos devuelve cariño y nos recuerda que lo que cocinamos no se queda solo en nuestra mesa. Es como cocinar acompañados.
—En tiempos de prisas y comida ultraprocesada, Hoy cocinas tú reivindica lo sencillo y lo esencial. ¿Cómo podemos reconciliarnos con la cocina casera sin sentirla como una carga?
Quitándonos la presión y empezando por recetas sencillas que no pesen. La cocina casera no tiene que ser un reto diario. Puede ser un ratito amable para ti, aunque sea de diez minutos. Cuando sueltas la exigencia, vuelve el gusto por lo cotidiano.
—Muchas recetas incluyen pequeños consejos o trucos personales. ¿Podéis compartir alguno que os encante o que haya nacido de un error feliz en la cocina?
Uno que nació de un error fue dejar los tomates en el horno más tiempo de lo previsto. Salieron casi confitados y desde entonces lo hacemos así aposta. Y otro que usamos mucho es añadir un chorrito de agua al final de cocinar carnes a la plancha y taparlas unos segundos para que queden extra jugosas.
—Para terminar: si el lector tuviera que quedarse con un solo mensaje de Hoy cocinas tú, ¿cuál os gustaría que fuera?
Que cocinar es una forma bonita y sencilla de cuidarte. No necesitas grandes cosas para hacerlo bien. En lo cotidiano también hay magia, memoria y cariño. Y con eso basta.

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